Se critica la decisión de un legislador de apoyar la reducción de subsidios a clubes de barrio y atletas, argumentando que esto perjudica a jóvenes de provincias que necesitan apoyo para desarrollarse en Buenos Aires.
Se cuestiona la traición a los principios y a quienes lo apoyaron, comparando la situación con morder la mano de quien da de comer.
Se enfatiza la importancia de los clubes de barrio como espacios de contención y desarrollo para los jóvenes, especialmente para aquellos que no la reciben en sus hogares.