Se critica la inacción de los gobernantes frente a la creciente inseguridad, señalando que, a pesar de los cambios de gobierno, no se observan mejoras significativas en la materia.
Se menciona específicamente al gobernador Kicillof, indicando que no ha abordado activamente la política de seguridad. La percepción general es que los políticos están desconectados de la realidad de los ciudadanos y sus problemas.