Se cuestionan las medidas de ajuste en el ámbito educativo, destacando la reducción del presupuesto a la mitad y la eliminación del Fondo de Incentivo Docente (FONID), que representaba entre el 8% y el 15% del ingreso de los docentes.
Se señala que la educación pasó de ser un ministerio a una secretaría, lo que evidencia un recorte de recursos. Además, se menciona que el salario promedio de un docente en Argentina ronda los 1.300.000 pesos, pero en algunas regiones no alcanza el millón, con un atraso salarial del 60% respecto a la inflación.
El discurso oficial sobre la importancia de la educación contrasta con las acciones concretas de recorte presupuestario y de recursos, afectando especialmente a los docentes de discapacidad.