Se discute cómo llegaba el dinero de las coimas a Montevideo, contrastando con la rigidez de los controles aduaneros actuales.
Se menciona que en la época del kirchnerismo, supuestamente, se lo llevaba en barcos a Carmelo.
Se compara la situación con un equipo de fútbol que funcionó bien pero se desmanteló porque renunció el técnico, sugiriendo que la estructura de "coimas financieras" podría haber sido desmantelada.