Se critica duramente la labor de los fiscales, a quienes se acusa de tener agendas propias y de priorizar casos que les benefician personalmente, en lugar de investigar seriamente los delitos que afectan a la ciudadanía.
Se compara la situación con la de Estados Unidos y Suiza, donde los fiscales son elegidos por la gente, sugiriendo que un sistema similar en Argentina podría mejorar la rendición de cuentas y la eficacia del sistema judicial.
Se cuestiona la inacción de los fiscales ante casos de riesgo de vida, como el de Manuel, mientras que se les ve persiguiendo a personas por comentarios en redes sociales que les resultan convenientes.