Se exige un examen médico para el presidente Milei, argumentando que la salud del presidente es una "cuestión de Estado" y que sus actos podrían ser declarados nulos debido a un presunto "delirio crónico".
Se compara la situación con los requisitos de ingreso a la administración pública, que incluyen exámenes médicos preocupacionales, y se sugiere que el "delirio" del presidente se "camufló" durante la campaña electoral, impidiendo advertirlo a tiempo.