El expresidente George Bush defendió la doctrina que guió su mandato tras los atentados del 11 de septiembre, advirtiendo contra las tentaciones aislacionistas en Estados Unidos.
Bush argumentó que los valores que defiende su nación son universales y que lo que sucede en el extranjero tiene un impacto directo en la seguridad nacional.
Expresó su preocupación por la falta de comprensión de la historia reciente por parte de las nuevas generaciones, quienes podrían ignorar las lecciones del 11 de septiembre.