Un hombre se defiende de las acusaciones, argumentando que no tiene motivos para estar arrepentido a pesar de estar involucrado en un hecho ilícito.
Afirma haber estudiado teatro, leído libros y que, si bien manejó dinero, no le sacaron nada y no se arrepiente de sus acciones.
Menciona haber invertido en una joyería en Uruguay y que su contadora se encargó de "acomodar todo".