El debate se centró en la falta de una política de seguridad integral en Argentina, con acusaciones cruzadas entre los distintos niveles de gobierno y poderes del Estado.
Se criticó la inacción frente al narcotráfico, señalando que la droga es el principal motor de violencia e inseguridad en el conurbano bonaerense. Se cuestionó la falta de persecución financiera a los grandes narcotraficantes y la aparente "zona liberada" en algunas áreas.
Se mencionó la necesidad de implementar tecnología, como la inteligencia artificial, para mejorar la búsqueda de personas y la prevención del delito. También se hizo hincapié en la importancia de la justicia y la necesidad de que cumpla su rol, criticando a aquellos que se alinean con "garantistas del delito". Se hizo referencia a la postura del kirchnerismo y la gestión de Kicillof, así como a la de Javier Milei.