Se analiza la postura de la jueza Pascual respecto a un caso de muerte de una menor, criticando su lenguaje y la aparente ambigüedad en sus declaraciones. Se cuestiona si la jueza presenta "dos versiones" del hecho, lo que podría interpretarse como una estrategia garantista para atenuar la responsabilidad de los perpetradores.
Se señala que la jueza parece resistirse a aplicar el código penal de manera estricta, prefiriendo opinar y construir narrativas que favorezcan una visión garantista, en lugar de basarse únicamente en la ley. Se menciona la frase "quedó enganchada en el cinturón de seguridad" como un ejemplo de esta retórica.
La jueza misma expresó su deseo de comunicarse no solo a través de sus fallos, sino también en entrevistas, para explicar la lógica detrás de sus decisiones. Sin embargo, se enfatiza que, si bien las opiniones son válidas en otros ámbitos, en el expediente debe primar la aplicación de la ley.