Se debate la postura de Robert García Moritán sobre la delincuencia y la pena de muerte, destacando su estilo directo y provocador.
Se plantea la idea de que la gente tiene derecho a defenderse y que quienes andan armados en la calle se exponen a consecuencias fatales.
Se elogia la capacidad de Moritán para generar debate y reubicar las posturas ideológicas, obligando a reflexionar sobre temas complejos.