Se debate la polémica medida de patrullaje de redes sociales, similar a la que realiza el FBI a nivel internacional, y su implicancia en la privacidad de los usuarios.
La capacidad de organismos internacionales para rastrear información en la web, a través de acuerdos y permisos, permite detectar actividades sospechosas como la planificación de atentados o el abuso infantil.