Se retoma la discusión sobre la propuesta de sociedades controladas por inteligencia artificial (IA) y la falta de claridad en la responsabilidad legal.
Federico Sturzenegger sugiere que la IA, al tener incentivos para existir, podría simplemente "morir" (entrar en quiebra) en caso de cometer un delito, dejando a las víctimas sin recurso legal.
Se compara esta situación con la evolución de las leyes de delitos informáticos, que surgieron para regular nuevas formas de criminalidad, indicando que la legislación siempre va por detrás de la tecnología.