Los intendentes de la provincia de Buenos Aires expresaron su descontento y rebelión contra el gobernador Axel Kicillof debido al creciente problema de la inseguridad. Los jefes comunales apuntan directamente al gobernador, señalando una falta de liderazgo a pesar de contar con votos.
La situación se agrava con hechos de violencia que afectan a la comunidad, como un asalto a un policía frente a un colegio en El Palomar, donde el intendente Lucas Ghi lleva a su hijo. Este incidente, sumado a otros robos y la percepción de desprotección, ha generado un fuerte malestar entre los ciudadanos y los propios dirigentes peronistas.
Los intendentes reclaman mayor apoyo y recursos para combatir el delito, incluyendo la posibilidad de tener policías municipales con armas letales. La discusión sobre la seguridad se entrelaza con la interna del peronismo y la proximidad de las elecciones, mientras la provincia sigue siendo escenario de graves hechos delictivos.