Se critica la forma de gobernar un país basándose en porcentajes y datos de Excel, en lugar de la realidad humana.
Se cuestiona el uso de estadísticas de muertes de abuelos para justificar políticas, pidiendo salir de los números y enfocarse en las personas.
Se expresa frustración ante la desconexión de los funcionarios con la realidad, quienes parecen operar en un mundo de datos y no en la vida real.