La postura de la AFD respecto a Rusia y la guerra en Ucrania se enmarca en un contexto de pragmatismo económico y temor a una escalada del conflicto. Si bien algunos sectores, como el B SW (izquierda nacional), tienen una posición explícitamente prorrusa, la AFD parece priorizar el alivio de los costos económicos para Alemania derivados de la guerra y la transición energética.
La AFD y el B SW coinciden en la crítica a las políticas de la Unión Europea y en la propuesta de retrasar la transición hacia energías limpias, abogando por un mayor uso de combustibles fósiles. Esta postura es interpretada por algunos como demagogia, ya que apela a sectores que consideran costosa la inversión en energías renovables sin apoyo estatal.
La cercanía de Alemania con el conflicto bélico y el temor a una extensión del mismo a toda Europa son factores que influyen en la opinión pública. La AFD podría estar utilizando la cuestión rusa para canalizar un sentimiento anti-europeísta, más allá de una afinidad ideológica con Putin.