Se criticó duramente la gestión del gobernador Kicillof en la provincia de Buenos Aires, calificándola como un "baño de sangre" y un "desgobierno".
Se advirtió sobre el peligro de que esta línea política llegue a gobernar el país, augurando un empeoramiento de la situación social.
Se enfatizó que la inseguridad trasciende las diferencias políticas y afecta a toda la sociedad, generando miedo y angustia en los ciudadanos.