Se cuestiona la decisión de Javier Milei de suspender el proyecto de la base naval integrada y retirar fondos, para luego reconsiderarlo ante la necesidad de Estados Unidos.
Se argumenta que la decisión de reanudar el proyecto de la base naval integrada responde más a los intereses de Estados Unidos que a una estrategia de defensa nacional argentina.
Se critica la falta de coherencia en la política de defensa, señalando que el presupuesto de defensa ha sido históricamente bajo y que las adquisiciones se han realizado a costa de la licuación salarial del personal militar.
Se pone en duda la supuesta "malvinización" de Milei, sugiriendo que sus acciones responden a directivas externas y no a una genuina defensa de la soberanía argentina.