Se critica la ideología del individualismo extremo promovida por el gobierno, que responsabiliza al individuo por sus éxitos y fracasos, ignorando el rol de la sociedad y del Estado.
Se señala que esta visión individualista, ejemplificada por Lidia Lemoyne, ignora la complejidad de la representación comunitaria y la necesidad de un abordaje más integral de los problemas sociales.