Estados Unidos propuso a Cuba la privatización de la estatal Unión Cuba Petróleo (CUPET) a cambio de inversiones, pero la iniciativa fue rechazada por el gobierno de Díaz-Canel. La propuesta habría llegado a través de emisarios de EE.UU. a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
La negativa de La Habana se basa en que el abastecimiento de petróleo no quedará sujeto a empresas estadounidenses. Díaz-Canel considera las propuestas de EE.UU. como meras presiones. El sistema energético cubano, marcado por fallas y cortes de electricidad, continúa operando a contramarcha.