El debate sobre la jueza Marta continuó. El Inspector Ríos se mostró en total desacuerdo con la jueza, calificando sus declaraciones como aberrantes y solicitando su destitución.
Se planteó la posibilidad de que el "jurado del pueblo" pudiera destituir jueces, y se discutió qué era peor: el violador o la jueza que se arrepiente de su condena.
Se reafirmó la postura de que los violadores son enfermos incurables y que merecen la pena máxima, incluso la pena de muerte, como forma de proteger a la sociedad.