Se discutió la necesidad de un cambio radical en las políticas de seguridad de la provincia de Buenos Aires, ante la escalada de la violencia y la inseguridad.
Se señaló a Javier Alonso como principal responsable de la seguridad en la provincia, y se instó a repensar las estrategias implementadas.
La urgencia de abordar esta problemática se manifestó en la necesidad de un cambio de rumbo para evitar que la situación empeore en los próximos años.