Se presentó el caso de una jueza, Marta, que se arrepintió de haber condenado a 25 años a un joven abusador de su hijita, quien falleció. La jueza consideró que la pena fue excesiva y que la justicia debería revisar estos casos.
La jueza relató la brutalidad del crimen y la indignación que sintió al ver las pericias, pero también expresó dudas sobre la aplicación de penas tan severas a jóvenes, sugiriendo que la justicia debería ser más flexible.
El panel debatió la actuación de la jueza, cuestionando su cambio de postura y sugiriendo que debería enfrentar un jury de enjuiciamiento. Se planteó la idea de la pena de muerte para casos de abuso infantil.