Documentos publicados en Nueva York revelan que las autoridades tenían conocimiento de la toxicidad del aire tras los atentados del 11 de septiembre, mientras aseguraban a la población que era seguro regresar a la zona.
Estos documentos, que incluyen informes sobre altos niveles de contaminantes como el amianto hasta 2002, fueron hechos públicos gracias a la gestión del grupo de defensa de las víctimas 9/11 y el alcalde Soran Mamdani.
La publicación de estos informes podría facilitar el acceso a fondos federales de indemnización para los afectados y potencialmente implicar a los exalcaldes Rudy Giuliani y Michael Bloomberg.