Se denuncia que políticos como Kicillof utilizan la pauta oficial para beneficiar a periodistas y medios afines, como Navarro, mientras la seguridad de los ciudadanos se ve comprometida. Se cuestiona cómo se invierten esos fondos, sugiriendo que podrían destinarse a mejorar el equipamiento policial.
Se critica a figuras como Miriam Bregman por adherir a posturas garantistas y se cuestiona la crítica hacia periodistas fallecidos. Se defiende la labor periodística y se insta a los políticos a priorizar la seguridad real en lugar de financiar narrativas mediáticas.