La presidenta de los "Estados Unidos de Inbecilandia" se enfrenta a decisiones difíciles, mencionando la "fuerza extrema" y el derecho a tres homicidios.
Bart es reconocido por su influencia y se le considera un factor clave en el avance del país, llegando a ser nombrado "secretario de la buena onda". La mención de Greenspan añade un matiz económico a la situación.