Ricardo insiste en que combatir la inseguridad en el conurbano es posible y debe ser una prioridad para los políticos, a pesar de la falta de acción concreta.
El hombre critica la inacción de los funcionarios y asegura que las soluciones existen y no requieren de recursos extraordinarios, sino de voluntad política.
Asegura que los políticos que no están a la altura de las circunstancias deberían renunciar, ya que su inacción perpetúa el problema.