Ricardo expresa su escepticismo sobre la posibilidad de erradicar por completo la delincuencia, pero insiste en la necesidad de que las autoridades tomen medidas concretas, aunque no logren una solución total.
El hombre, tras su experiencia personal, anhela que su caso sea el último de una larga lista de víctimas, pero reconoce que, lamentablemente, la realidad es otra.
Señala que, si bien no se puede solucionar todo, sí se puede hacer algo al respecto, instando a los políticos a implementar al menos una de las propuestas presentadas, como la instalación de cámaras de seguridad.