El jurado continuó debatiendo la actuación de la jueza Marta. La mayoría se mostró en contra de la jueza, argumentando que los violadores son enfermos mentales incurables y que merecen la pena máxima, incluso la muerte.
Se enfatizó que la ciencia ha demostrado que los violadores no se curan, y que es necesario un castigo ejemplar para proteger a la sociedad, especialmente a las mujeres y niños.
Se mencionó que, a pesar del arrepentimiento de la jueza, ella sí condenó al abusador a 25 años, pero que luego públicamente cuestionó esa pena.