La politización del aniversario del 11 de septiembre ha generado controversia, con debates sobre la democracia, los republicanos y la postura de figuras políticas como Donald Trump.
La ceremonia se considera una de las más politizadas, donde se discuten los valores que definen a una nación y su proyección a futuro, lo que algunos interpretan como partidista y mezquino.
La falta de empatía con el dolor de los familiares de las víctimas y las bromas políticas en un contexto de aniversario han sido criticadas, evidenciando una desconexión entre la clase política y el sufrimiento de la gente.