Las teorías conspirativas sobre el 11-S y las fallas de los servicios de inteligencia, a pesar de las alertas previas, han resurgido con fuerza, generando dudas sobre lo que se sabía antes de los ataques.
Se cuestiona la veracidad de algunos eventos, como el del vuelo de Pensilvania, y se pone en duda la narrativa oficial, alimentando debates sobre la manipulación política y la información que circula.