Se critica la celeridad con la que se están resolviendo causas judiciales, calificándolo como un "pagar al contado" por parte de la justicia federal. Se mencionan casos como el del FMI y los bonos de Caputo, que se resolvieron rápidamente.
Se cuestiona la falta de disimulo en la liberación de causas y se habla de un "festival de impunidad", donde se sacan querellantes y se limpian expedientes. Se considera que esto beneficia a los mismos poderes fácticos y económicos de siempre.