Se cuestiona la ausencia de la dirigencia sindical en las movilizaciones y se sugiere que no aparecerán ahora si no lo hicieron antes. Se apela a quienes no estuvieron en las calles a que se sumen y no pretendan descubrir la pólvora ahora.
Se recuerda la pérdida de medicamentos para tratamientos oncológicos, la educación y los hospitales, así como la caída del salario docente, como consecuencias de la gestión gubernamental.