Gladys continúa criticando a la clase política, enfocándose en la falta de empatía y cariño hacia las personas, especialmente los mayores.
Describe situaciones de maltrato hacia la gente mayor en la plaza y expresa su tristeza al ver que muchas personas nunca pudieron siquiera viajar en micro. Considera que deberían vivir "como reyes" y lamenta que no tengan acceso a conocimientos básicos, lo que agrava el problema de la educación.