Se argumenta que Javier Milei no está defendiendo soberanamente las Malvinas, sino que se han convertido en un nuevo escenario de disputa geopolítica para sus "jefes" (en referencia a Trump y Estados Unidos). Lo que parece una iniciativa propia es en realidad una consecuencia de decisiones tomadas en otro lugar.
Se señala que la vocación de Donald Trump y de Estados Unidos de modificar criterios de política internacional es el telón de fondo de esta discusión sobre las Malvinas, implicando que Milei actúa como peón en un juego mayor.