Se destaca que Javier Milei ha pasado casi un día de cada siete en el exterior durante sus mil días de gobierno, con 4 de cada 10 viajes al mismo destino. Esto genera críticas y la percepción de que no es un líder fuerte, sino un "gatito mimoso" del poder económico.
Se cuestiona su accionar en relación a la soberanía del país, sugiriendo que sus decisiones no reflejan una defensa genuina de los intereses argentinos.