Se destaca la actitud de Moria Kazan, quien a pesar de su conocida "lengua karateka", elige ser prudente en sus declaraciones actuales. Se menciona su relación con el "Pato" Galmarini, peronista y suegro de Massa, indicando que ella prioriza su propia opinión.
A pesar de la postura política de Galmarini, Moria afirma que no le importa si él se enoja, demostrando su independencia y su decisión de observar cómo evoluciona la situación política antes de emitir juicios definitivos.