El análisis sugiere que Donald Trump, al no ser un conflicto directo fácilmente explicable a la opinión pública estadounidense, priorizará el apoyo a Arabia Saudita, su aliada regional.
Se enfatiza que Estados Unidos reconocerá al gobierno del presidente Saleh como el legítimo. Sin embargo, no se prevé el envío de tropas norteamericanas, limitándose el apoyo a acuerdos económicos.