A pesar del alto nivel de rechazo que genera su modelo económico, Javier Milei mantiene un consenso respetable del 40-41% de aprobación, especialmente considerando el fuerte ajuste implementado.
La oposición, aunque con dificultades para unificar criterios y encontrar banderas de agitación ante la caída de salarios y la crisis industrial, empieza a mostrar fisuras. Sectores de izquierda, desencantados de Milei, no votarían a la centro-derecha ni a candidatos ligados a Macri. Otros, más a la derecha que Milei, rechazan el intervencionismo estatal.
El desafío para la oposición es capitalizar el descontento general (60% quiere que se vaya Milei) sin apelar al pasado (70% no quiere que vuelva lo anterior), lo que dificulta la conformación de un candidato unificado y con potencial de victoria en un balotaje.