Se acusa al kirchnerismo de tener una visión profundamente autoritaria, tildando de dictadura a cualquier gobierno que no sea el suyo.
Se argumenta que el kirchnerismo se apropia de banderas que no le son propias, como la lucha contra la dictadura, a pesar de no haber estado en la vanguardia de esa lucha.
Se les reprocha haber dejado un 54% de pobres y un país al borde de la hiperinflación, además de aumentar la deuda en 150 mil millones de dólares.