El segundo debate presidencial en Brasil se perfila como un momento decisivo en la contienda electoral entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro, con encuestas que muestran paridad y una fuerte polarización.
Mientras las apuestas favorecen a Bolsonaro, las encuestas científicas indican un escenario de empate técnico, lo que aumenta la expectativa sobre el desempeño de ambos candidatos en el debate y su capacidad para atraer a los votantes indecisos.
La campaña se centra en movilizar a quienes no votaron en la primera vuelta y en la influencia de las redes sociales, con ambos candidatos utilizando estrategias digitales intensivas para captar la atención del electorado.