La campaña electoral en Brasil se intensifica de cara al balotaje del domingo, con Lula da Silva buscando movilizar a sus simpatizantes y atraer a los votantes indecisos.
El candidato busca recuperar el apoyo de casi tres millones de votantes que lo respaldaron hace cuatro años pero no lo hicieron en la primera vuelta. La estrategia se centra en apelar a los votantes mayores de 70 años, para quienes el voto no es obligatorio, recordándoles su apoyo histórico.
El sistema electoral brasileño, con urnas electrónicas, permite un conteo rápido y eficiente de los votos. Los analistas señalan que la elección es incierta, con encuestas que muestran paridad entre Lula y Jair Bolsonaro, y que el resultado dependerá de la movilización de los votantes.