A dos días del balotaje en Brasil, el país se encuentra en un estado de extrema polarización, con un debate presidencial que se perfila como crucial.
En las calles de San Pablo, se percibe tensión y discusiones acaloradas entre simpatizantes de Lula da Silva y Jair Bolsonaro. Las encuestas muestran un empate técnico, aunque algunas otorgan una leve ventaja a Bolsonaro, mientras que los mercados internacionales dan mayores probabilidades de victoria al actual presidente.
El debate, que se emitirá esta noche, contará con un nuevo protocolo para evitar las gesticulaciones y provocaciones vistas en ocasiones anteriores. Se espera que Lula se centre en propuestas y evite las chicanas, mientras que Bolsonaro hará hincapié en los errores de su oponente.
El contexto de alta tensión se ve agravado por un significativo porcentaje de votantes desencantados que consideran no votar o anular su voto, lo que añade incertidumbre al resultado electoral.