Se denuncia la corrupción en el sistema educativo argentino, donde el Estado gira fondos destinados a las escuelas, pero estos no llegan a su destino final.
Se cuestiona la falta de control y auditoría por parte del Estado, lo que permite que los recursos sean desviados y malversados.
Se enfatiza la necesidad de modernizar los sistemas de control y transparencia para asegurar que los fondos educativos se utilicen de manera eficiente y lleguen a quienes más los necesitan.