El presidente Javier Milei regresó al país tras una gira por España, la cual ha sido duramente criticada por su costo y aparente falta de resultados concretos para la economía argentina. Se cuestiona que el viaje tuvo un fin principalmente de "campaña partidaria" y que sirvió para "escapar de los problemas" internos.
Se señala que el costo del vuelo, estimado entre 300 y 400 mil dólares, es excesivo, especialmente cuando millones de argentinos luchan por llegar a fin de mes y "saltean comidas". Las críticas apuntan a una contradicción entre el discurso de austeridad y la realidad de los gastos presidenciales en viajes internacionales con fines partidarios.
La oposición acusa a Milei de "burlarse" de la ciudadanía al negar las dificultades económicas y al priorizar la promoción de sus ideas de "libertad" en el extranjero en lugar de abordar la crisis interna. Se cuestiona la promesa de terminar con los "excesos de la política" y los "lujos de la casta" cuando se realizan este tipo de gastos.