El último debate presidencial en Brasil enfrentó a Lula da Silva y Jair Bolsonaro en un cruce crucial antes de la votación. El debate se estructuró en cuatro bloques, con los tres primeros dedicados a temas específicos y el último de tema libre.
Los temas abordados incluyeron planes para diferentes regiones de Brasil, infraestructura, deuda pública, medio ambiente, políticas sociales, reformas, relaciones internacionales y economía. Ambos candidatos buscaron captar el voto de los indecisos y defender sus propuestas ante un electorado dividido.
La discusión sobre economía se centró en la inflación y el poder adquisitivo, mientras que la seguridad también fue un eje importante. Se analizaron las estrategias de campaña, incluyendo las medidas económicas implementadas por Lula y las propuestas de Bolsonaro.