Las encuestas más recientes en Brasil indican una paridad casi total entre los candidatos presidenciales, con aproximadamente un 50% de intención de voto para cada uno, dentro del margen de error.
Se advierte que la elección está muy reñida y la decisión final recaerá en el electorado. Se recuerda que en la primera vuelta, las encuestas favorecían a Lula, pero Bolsonaro acortó distancias significativamente.
La estrategia de Lula se enfoca en movilizar a sus simpatizantes y a los votantes mayores de 70 años, mientras que Bolsonaro busca captar el voto de los indecisos y el electorado desencantado.