El gobierno francés anunció el despliegue de 70.000 policías y gendarmes ante las protestas convocadas para el sábado, temiendo episodios de violencia y saqueos.
La movilización, que comenzó por reclamos estudiantiles, ahora suma a sindicatos, organizaciones sociales y los "chalecos amarillos".
Se espera que el partido de Marine Le Pen celebre su congreso en Orleans, donde también podría haber manifestaciones.
El Ministro del Interior advirtió sobre llamados a cometer "exacciones" y "pillajes" a través de redes sociales, y se dispuso la custodia militar de edificios sensibles.