Se enfatiza la corrupción como el problema central que atraviesa el caso de Nancy y la educación en Argentina, evidenciada por la falta de control estatal.
Se critica la ausencia de sistemas eficientes para el seguimiento de fondos y la modernización de la gestión educativa, lo que permite el desvío de recursos.
Se subraya que la valentía de Nancy al exponer estas irregularidades pudo haberle costado la vida, y se exige que su caso sirva para impulsar cambios profundos en el sistema.