Víctor Manzanares, contador cercano a la familia Kirchner, declaró sobre su extenso vínculo profesional con ellos desde 1990 y su posible participación en una asociación ilícita. Manzanares reconoció haber formado parte de un grupo que realizaba actos económicos entre sí, pero se definió como un "escribiente" de dichos actos.
Respecto a si considera que ha dañado a Argentina, Manzanares admitió que sí, al igual que muchos otros individuos que ejercieron la profesión contribuyendo a la evasión tributaria. Explicó que la falta de confianza en el propio país lleva a acciones perjudiciales.
Manzanares expresó que aún debe evaluar las imputaciones en su contra ante el tribunal y que su rol profesional se modificó con el tiempo. Si bien se arrepiente de muchas cosas que hizo, considera que no es el momento de hacer reflexiones profundas sobre el tema.